Uno de nuestros grandes problemas en la vida es nos definimos en función de un solo aspecto de nosotros mismos. A menudo, por algo que nos ha ocurrido: hemos perdido el trabajo, nos ha dejado nuestra pareja, tuvimos una infancia difícil… ¡Pero es que somos mucho más grandes que aquello que nos pudo ocurrir!
Y en función de esa historia a la que nos aferramos y que nos empeñamos en repetirnos una y otra vez como base de quienes somos, desencadenamos la ira; una ira que como hemos dicho en este blog otras veces, solo esconde dolor. Dolor no confrontado, y por lo tanto jamás sanado.
Como consecuencia de ello, en muchas ocasiones caminamos lisiados internamente, desilusionados, enfadados con la vida, arrastrándonos un día tras otro. La pregunta es: ¿Es necesario seguir así?
La respuesta por supuesto es negativa. Es una elección que tenemos que tomar. Podemos vivir el presente desde otro lugar con mayor aceptación y rendición ante lo que no podemos cambiar, con perdón hacia lo que pasó, y con una mayor apertura de corazón que aparece con la gratitud. Desde ahí podemos revisar el pasado y construir un futuro diferente, no ya una mera repetición de lo anterior. Desde ahí ganamos libertad y la posibilidad de crearnos de nuevo más luminosamente, sin repetir un patrón desgastado que solo nos perjudica.

Guía espiritual y autora de 11 libros de desarrollo personal y espiritual.
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