Tu propósito de vida

2 de abril de 2014Mónica Esgueva

A veces, en las entrevistas, me preguntan porqué cambié el rumbo de mi vida tan radicalmente, si hubo alguna crisis, alguna muerte cercana, algún golpe que me empujara a hacerlo y sobre cómo fui capaz… En mi caso no hubo nada de esto. El cambio lo provoqué yo. Fue una decisión que se fue fraguando en el tiempo y madurando, hasta que observé todas las señales (externas e internas) y me di cuenta que lo más importante era estar alineada con mi propósito de vida, y que cuando lo haces pierdes el miedo a dar el salto.

Durante gran parte de la vida es muy probable que tú también hayas sido cauteloso sobre si seguir o no tu pasión interior, ya que nos han programado desde nuestra infancia para seguir las ideas y planes de otros sobre a qué deberíamos dedicar nuestra vida y trabajo. La familia, la cultura, el círculo de amigos, el entorno… Todos los cercanos (y la sociedad en general) conspiran para trazar el camino de tu existencia. Pero seguro que si te paras a pensar, en los momentos que has dejado de lado la programación y has seguido lo que tu voz interior te comunicaba, probablemente habrás experimentado tus mayores alegrías, aunque hayas sido incluso criticado y juzgado como egoísta.
Al mirar atrás, cuando tomé  la decisión de cambiar de rumbo completamente para alinearme con mi misión, pasión y entusiasmo, aun cuando la posibilidad de fracaso y decepción era una posibilidad real, así como la necesidad de hacer grandes sacrificios materiales y económicos, sabía que estaba haciendo lo correcto y me sentía feliz.

Hemos venido a poder sacar nuestra música, a crear nuestra pequeña obra personal, a contribuir a la Totalidad con nuestra melodía, a aportar algo que solo nosotros podemos hacer… Seguir nuestra vocación es lo que nos alinea con nuestra esencia, con el entusiasmo y con la ilusión.
Puede que llevarlo a cabo no tenga ningún sentido para nadie a tu alrededor, e incluso a muchos les puede parecer descabellado, pero por experiencia sé que al final uno no se queda decepcionado por no haberlo intentado.

Mantente en un estado de fe y coherencia, medita en tu visión, y observa las señales que te van indicando cada paso del camino, aunque a largo plazo solo veas niebla. Como se dice en mi último libro Mensajes para el alma “Un día al levantarte la claridad regresará. Mientras tanto, confía en que todo es necesario para llegar ahí”.

Mónica Esgueva

Guía espiritual y autora de 11 libros de desarrollo personal y espiritual.

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