Los nuevos líderes necesitan un foco interno para ser conscientes de sus propios sentimientos, valores e intuiciones, y para gestionarse bien. El foco en los demás permite al líder leer adecuadamente a la gente, lo cual es esencial para la gestión de relaciones —el corazón del liderazgo en realidad. Y el foco exterior posibilita al líder comprender los ejes y sistemas más grandes en los debe navegar, y es imprescindible a la hora de determinar la mejor estrategia de cara al futuro.
Desarrollar la capacidad de foco gracias al entrenamiento mental del Mindfulness ayuda a los líderes a ser más conscientes para responder a las situaciones que surgen (sean pensamientos internos o acontecimientos externos), en lugar de reaccionar ante ellos de forma automática; y fomenta una visión menos crítica que, a su vez, crea una respuesta más alineada, adaptada y flexible. Cuando hay menos desorden y menos distracciones dentro de la propia cabeza es más fácil aumentar la claridad y la perspectiva. La atención plena permite percibir mejor los detalles y al mismo tiempo amplía la visión de conjunto, sin que esté tan terciada por las opiniones y sentimientos propios.
A veces nuestras experiencias pasadas o reacciones inmediatas interfieren con nuestra capacidad de ver el presente de manera imparcial. Una vez que reconocemos esto, podemos aquietar la charla interna y las conjeturas. Este proceso de hacerse a un lado de nosotros mismos nos permite decidir qué enfoque será el mejor y más útil en la situación actual, sin olvidar las agendas y estrategias de la organización.
En un entorno tan rápido y tan frenético como el actual, aquellas personas que sepan desarrollar estas habilidades accederán a abrir puertas que para los demás quedarán inevitablemente cerradas.
Fuente: Mónica Esgueva, para Equipos y Talento
Guía espiritual y autora de 11 libros de desarrollo personal y espiritual.
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