Hace poco un lector me mandó un email para preguntarme sobre si yo creía en Dios o no, dado que me he críado en una cutura católica pero a menudo estudio filosofía budista con Lamas Tibetanos que no creen en ningún Dios. Como obviamente carezco del tiempo de responder a cada uno de los emails que me llegan, hoy he pensado utilizar mi blog para quizás aclarar este punto, por si pudiera servirle a algunas personas.
Primero me gustaría puntualizar que respeto profundamente todas las creencias o la falta de ellas, si llevan al individuo a ser mejor persona. No obstante, si lo que hacen es servir de excusa para la división y la separación, me parecen una inutilidad.
Dicho esto, creo en una conciencia de la Creación no-personificada que engloba todo y que es la suma de todas sus partes, teniendo cada parte accede al Todo. De hecho, somos todos co-creadores del Todo. La Creación, La Fuente y cada cada una de esas partes están en contacto directo. Y en ese sentido, cada uno es el capitán de su propio destino, y constantemente crea su futuro a medida que progresa. De igual modo, el futuro del Todo es la colección de todos los futuros individuales a medida que se van llevando a cabo. El Todo pues no está limitado sino en continua expansión.
Por lo tanto, la Creación está dentro de cada ser humano (y dentro de cada criatura y cosa), siendo una fracción de la propia manifestación divina. Una vez que este pensamiento ha penetrado profundamente dentro de la persona y puede experimentarlo y vivirlo de verdad, pierde el miedo y deja de lado la duda. Cuando se logra a través del trabajo interior y la meditación, el individuo puede sobrepasar los obstáculos y alcanzar sus objetivos rindiéndose al ritmo de la vida, y al mismo tiempo abandona su obsesión por los bienes materiales como fin para colmar el hambre de su alma.

Guía espiritual y autora de 11 libros de desarrollo personal y espiritual.
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