La mente tiene una tendencia a absorberse en el ego, a perderse en ensoñaciones y películas en las que el “yo” es el protagonista absoluto, y por ende a crearse problemas y preocupaciones a la primera de cambio. Perdemos cantidades ingentes de energía en nuestros hábitos de soñar despiertos y de autocrítica y crítica ajena.
Cuanto la mente se aburre, busca todo tipo de retos negativos y auto-destructivos que la animen. Además se crece en la arrogancia, creyendo que se lo sabe todo, que no tiene nada nuevo que aprender ni afán alguno por seguir desarrollándose, y por lo tanto no tiene nada mejor que hacer que perder miserablemente el tiempo con entretenimientos de tercera categoría. Justamente, la puerta ideal de la mediocridad.
No permitas que tu mente se quede en este nivel. La vida es demasiado corta, y si nos descuidamos estaremos lamentándonos de todo lo que dejamos sin hacer porque nos dedicamos a perder el tiempo tontamente. Busca algo que dé sentido a tu vida, y lucha por ello. Encuentra un reto en el que merezca la pena involucrarse. Intenta ampliar tu conciencia y beneficiar a otros en el camino. Crea algo con tu mente y tus manos. Planta semillas para el bosque del futuro. Qué no se te pase la vida distraído en lo banal.

Guía espiritual y autora de 11 libros de desarrollo personal y espiritual.
Conoce su historia



