Reflexiones desde un retiro de meditación y silencio

28 de marzo de 2016Mónica Esgueva

Durante los últimos diez años aprovecho la Semana Santa para tomarme un tiempo fuera del mundanal ruido y las actividades diarias para poder ir hacia adentro, haciendo un retiro de meditación y silencio. Ahora regreso de este espacio sagrado y profundo con reflexiones frescas y una base de serenidad que necesito para vivir.

Como muchos sabéis, uno de los campos a los que me estoy dedicando hoy en día es a llevar el Mindfulness y el Liderazgo a las empresas. Soy de la opinión que para poder enseñar Mindfulness hay que tener una sólida práctica en tu haber, de muchos años a ser posible, ya que no es en absoluto conveniente enseñarlo a la ligera…

Hoy me gustaría compartir con vosotros algunas de estas reflexiones.

  • La práctica del Mindfulness o cualquier otra forma de meditación poco a poco nos lleva a experimentar la realidad con apertura, con calma, sin necesidad de defender nuestro ego ni nuestra visión, abrazando lo desconocido y lo inconmensurable, abiertos a ideas, emociones y a la espiritualidad.
  • La meditación nos permite cultivar la sabiduría, pudiendo salir del foco estrecho habitual de los procesos mentales cognitivos y abriendo la puerta a la transformación interior.
  • La práctica regular de ir hacia adentro es la que facilita que podamos contemplar los propios procesos mentales para poder llegar a fundir (aunque sea solo por momentos al principio) al observador y lo observado, de tal modo que el yo personal se disuelve en el Todo. Esto es lo que algunos estudiosos occidentales llaman experiencias cumbre. En las tradiciones espirituales se llama experiencias místicas.
  • El trabajo interior continuado es el que permite que podamos alcanzar un sentido de la vida más elevado,  estableciendo un gran compromiso con la forma de vida elegida, con el propósito vital y las relaciones, con la compasión que nace de saber que todos estamos inter-relacionados, con tomar cada circunstancia (también las adversas) como oportunidades de crecimiento, con el emprender el camino que va del YO al NOSOTROS.
  • El despertar debería ser el objetivo final de cada ser humano, pero para ello hay que adentrarse en las aguas del inconsciente para enfrentarnos a nuestros demonios y nuestra herencia colectiva, solo desde ahí nacer de nuevo será posible. Para ascender en la conciencia, primero hay que descender a los sótanos, purificando y sanando las heridas y las sombras.
Mónica Esgueva

Guía espiritual y autora de 11 libros de desarrollo personal y espiritual.

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